Por qué el autocuidado es importante

Si alguna vez has sentido que no te cuidas lo suficiente, a pesar de necesitarlo, no eres el único. Hoy podemos afirmar que el autocuidado es aún más importante que antes.

¿Pero qué es el autocuidado? Se puede definir como una combinación de acciones que nos hacen sentir cuidados, protegidos, relajados y motivados. Esto puede incluir un baño, dar un paseo solo o acompañado, comer una comida sana, hablar con un amigo o con tu familia y muchas otras cosas. Mientras eliges cosas sanas que te hagan sentir bien puedes saber que te estás cuidando.

La idea del autocuidado puede parecer sencilla a primera vista, pero su verdadero significado puede ser difícil de entender. Algunas personas creen que se trata de otra palabra de moda, mientras que otras piensan que solo significa mimarse con masajes y baños de burbujas.

La verdad es que el autocuidado consiste en comprender y dar prioridad a tus propias necesidades y sacar tiempo para satisfacerlas, ya sea recibiendo atención médica, cuidando tu cuerpo, alimentarte bien y tomar suficiente agua, o simplemente tomándote un tiempo para relajarte.

¿Pero cómo puedes saber qué necesitas para sentirte mejor? Tener un conocimiento sólido de tus propias necesidades y deseos te ayudará a identificar cuándo necesitas dedicar tiempo al autocuidado y cuándo necesitas decir no a los demás y si a ti mismo.

Cuanto más practiques el autocuidado más notaras los efectos y menos esfuerzo tendrás que hacer para ello. ¿Por qué esfuerzo? Porque, cuando no estamos bien nuestro autocuidado se ve afectado y cosas que antes nos salían con naturalidad nos pueden costar.

Esta selección de recomendaciones que ofrece la Asociación Americana de Psicología nos puede servir a todos:

Priorizar: La mayoría de nosotros hemos pasado por esto: Cuando la vida es ajetreada, es fácil dejar para más tarde lo que tenemos que hacer y más si se trata de nosotros mismos. Pero cuando llega el momento, no tenemos la energía necesaria para hacer frente a nuestra lista de tareas, así que posponemos más cosas. Esto puede dar lugar a un círculo vicioso, en el que sigues añadiendo más cosas que hacer y tienes menos tiempo para ti. Establecer prioridades nos puede ayudar. Reserva 30 minutos para organizar tus tareas. Haz una lista de tus prioridades laborales y personales por separado y luego decide que es de verdad urgente y que puede esperar. A continuación, añade el cuidado personal a tu agenda.

Seguir una rutina: Lo mejor de tener una rutina es que nos permite sentir que tenemos el control. Cuando tenemos una rutina que seguimos fielmente, nos da una sensación de seguridad, equilibrio y normalidad. Tener una rutina puede ayudar a minimizar el estrés y facilitar el mantenimiento de hábitos positivos, así que vale la pena intentarlo.

Mantenernos conectados: Aunque no podemos quedar físicamente con muchos de nuestros amigos y familiares, la tecnología nos ofrece más opciones y flexibilidad que nunca. Podemos conectar con personas y comunidades de todo el mundo desde la comodidad de nuestros hogares. No sólo puedes oír a tus seres queridos, sino que puedes ver lo que están haciendo en el momento, y esto puede hacerte sentir más cerca de ellos.

Limitar el consumo de noticias: Una de las fuentes de estrés más comunes a los que se enfrenta la gente en la era moderna es el bombardeo de información que recibe de Internet, las noticias o las redes sociales. La mejor manera de minimizar esta “sobrecarga de información” es limitar la cantidad de noticias que leemos, oímos o vemos, ya que eso sólo provoca una angustia innecesaria. Decide cuánto tiempo vas a dedicar a consultar fuentes fiables y luego cíñete a ese límite. Por ejemplo, te puedes marcar 10 minutos después de desayunar y 10 minutos después de cenar.

Es importante recordar que el autocuidado no es egoísta. Necesitas cuidarte para poder cuidar de los demás y para funcionar y rendir en tu día a día, tanto en lo personal, como en los estudios o en lo laboral. Necesitas cuidar tu cuerpo y tu mente. Necesitas reconectar contigo mismo y descubrir o redescubrir qué te hace sentir bien.

 

Referencias:

Clay, R. A. (2020, July). Self-care has never been more important. Monitor on Psychology, 51(5). http://www.apa.org/monitor/2020/07/self-care